Ni cash flow, ni déficit, ni hipotecas subprime, ni el caso malaya, ni la crisis financiera, ni los banqueros que salieron pitando con millones en los bolsillos, ni la estafa de Maddof, ni las cifras del paro, ni los gobiernos optimistas, ni la oposición supuestamente salvadora, ni las familias que no llegan a fin de mes, ni la bolsa, ni Wall street por añadidura, ni la economía mundial, ni el cambio climático, ni la huelga de los sindicatos judiciales, ni Iberia, ni Israel vs Gaza, ni la educación; la verdadera crisis es: La decadencia del humano.
La decadencia en el cine, en la música, en las formas de pensar, la decadencia en la literatura, en la cultura en general. Anti naturales desde siempre, en nuestro mundo artificial, somos más decadentes que una cucaracha que trepa por un desagüe; un perro es más lógico, una rata es más educada; incluso un cocodrilo es más honrado (al menos lo hace por sobrevivir).
El superdepredador de la tierra anda de capa baja. Las preocupaciones no pasan de “a ver si fulanita me agregó a mi facebook”, de darse una buena juerga en la que rozar el coma etílico, para luego conducir un coche tuneado de colores brillantes. ¿A quién podría follarme? o ¿a cuántos/as me follé este mes?.
“¿Mozart? ?¿Ése hacía cosas para los violines esos no? es que eso es muy antiguo y yo escucho reggaetón que es lo que se lleva.”
Discotecas llenas de sujetos drogados y alcoholizados hasta su último cromosoma en busca de una hembra con la que poder realizar el rito del “resfriego” con la consiguiente intención de la cópula sin sentido ni sentimiento, sin amor siquiera.
Amor, gran virtud, gran defecto; ni racional ni inteligente, nos diferencia el amor; todas esas acciones hechas por amor al mundo. Será una reacción química o una enzima o vaya usted a saber pero lo cierto es que es lo que sentimos, es lo que cambia algunos, lo que hace grande a otros, es el humano amor.
Decadencia al amor.
Borregos de un trabajo, de una vida monótona; anda gachos con la mirada fija al suelo. Piensan en fútbol, en el bar y sus cervezas, pero no piensan en sus vidas, ni son libres de su rutina. Lamen al amo cual perro maltratado; se mantienen a flote, conformistamente, con un sueldo de mierda. Nadie se preocupa; y todos se creen las mentiras de los de arriba.
Dinero; contante y sonante. Esplendor y auge de la sociedad actual; nos convierte en esclavos.
Los libros son leídos por pocos, mientras que el cine malo es visto por muchos. Apenas nadie crea, apenas nadie se pregunta. Todo es lo que es, y será lo que sea hasta que como dijo aquel, el hombre se extinga.
Somos el grano en el culo del planeta.
Aunque como Dostoievski dijo: vivir, sólo respirar; sólo contemplar un paisaje eternamente, respirando, y viendo el verde. Sólo con eso hemos de conformarnos; vivir, eterna pregunta pero de respuesta: realidad. Vivimos, y sea lo que sea eso, vivamos!.
Porque esto no es vivir, es echar el rato.